sábado, 22 de octubre de 2016

Vida en el campo

Es nuestro momento de hacer las maletas e irnos tu y yo: viajar a la burbuja donde el mundo no existe.

Poner música y acariciarte. Cerrar los ojos. Suspirar.

Rutinas buenas que no se olvidan, convertir en ligero el pensamiento y la vida.

Y algo que admiro es nuestra forma de convertir en sensaciones el tiempo, la vida en una danza del mecer de las hojas junto al viento.

Desaparecer por un momento de forma brutal y descarada del mundo, sin remordimiento.

Ahí es cuando veo que tan poco libre sois el resto.

Y yo misma, casi la totalidad del tiempo.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Ay.

Ay, ahí:
Justo ahí, empequeñeciendo las espinas y sanando mi propio veneno, revirtiendo el tiempo a escala de una caricia en la mejilla, convirtiéndolo en espiral de delicia.
Pensarte se convierte en sinónimo de paz, sintiendo la guerra en el estómago por dudar en la dulce incertidumbre del haz de luz de una mirada, ajena, que destaca y se convierte en singular. 
Y por ver, veo cada mañana en el espejo mi reflejo sonriendo tímidamente, como si no supiera nada, como si pudiera esconder del mundo aquel beso. Por eso sentirte se hace fácil en tu ausencia.

Y estar contigo es desconocido, es terreno libre por descubrir, por vivir, por sentir, por pensar.

martes, 18 de octubre de 2016

Sé todo siento nada

Sé mi medicina y mi dolor de muelas. Sé el faro que alumbra y sus opacas penumbras. Sé mi despertar y mi quedarme dormida en el sofá.

Sé todo siendo nada.
Mi imperativo, mi subjuntivo. El presente quizás. ¿Quieres rozar un futuro?
Entonces sé libre de mi y esclavo de tus ganas de quedarte, sé un sí: A la vida, a bailar conmigo, a no ser tímido.

jueves, 13 de octubre de 2016

El viento y su silbido

Entre susurros te extraño, entre suspiros te siento.
Eres la rápida ráfaja fría de aire, en otoño, arrastrando cadáveres de flores y malas hiervas. Demonios y ángeles en un mismo saco. Calcinación, destrucción: de lo bueno y lo malo.
La primera letra en una hoja en blanco. El punto y final que se convierte en antónimo y marca un principio, abriendo la brecha entre dos historias: haciendo opaco el destino, oscureciendo las miradas que ya no sienten ni perecen ni cantan ni bailan. Ni nada.
Y te veo, en cada latir de cada extraño, en el pestañeo inconsciente y preocupado.
Y ya estas lejos, y tan cerca, que te busco y no te encuentro cuando te sientas a mi lado... Es tan grande la muralla que al cojerte de la mano siento la caricia helada de fantasmas del pasado.
¿Dónde está tu calor?

Creo que el problema soy yo, esa alma que ya no siente ni perece ni canta ni baila. Ni nada.

sábado, 8 de octubre de 2016

Ansias de volar junto a ti

Me encantaría escribirte en una oda, reflejarte en un lienzo, musicalizar tu voz en una sinfonía, que sea la primera y la última.
Recordarte cada vez que estoy triste,
cada vez que estoy alegre.
Incluso cuando estoy neutral o en punto muerto.
Tenerte sin llegar a poseer nada de ti.
Quererte sin olvidarme ni un momento de mi.
Algo atípico en esta sociedad: algo que sea sano.

jueves, 6 de octubre de 2016

Nada.

Hace tiempo que no siento ni perezco,
hace  tiempo que no estas conmigo,
hace tiempo que no existes,
Hace tiempo que no vives,
Hace tiempo que no,
Hace tiempo.

Mucho.
Mucho tiempo.
Mucho tiempo que busco,
mucho tiempo que no encuentro
mucho tiempo que no me esfuerzo
mucho tiempo que se recicla en tu basura.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Ojalá.

El universo se comprime de forma introspectiva y lenta, olvidándose del resto del mundo hasta que solo haya espacio para dos personas. Casi grácilmente, el terremoto y la paz  arremeten contra la línea temporal, haciéndola caer en el olvido: reduciéndola  a banalidad.
Me preguntas qué es la vida, su sentido, yo sólo sonrío. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregúntale a los sabios, a los que han vivido mil vidas sin tiempo a desconectar desde el aprecio. Esa gente serena y madura que vive a línea fija: cada uno te responderá su punto de ver, desde sus conocimientos. Y caerás en las dudas al hallar inclusive antónimos radicales que te hagan dudar de la existencia del orden que hay que escoger para andar de forma recta hacia la meta.
Te quedarás algo parecido a extrañado, sin sabor en boca. Entonces yo te diré que para qué pensar, para qué intentarlo. Insistirás, y yo sólo podré responder que en este momento para mí sólo existimos nosotros dos, y ¿lo demás? Lo demás viene después.
Casi llego a imaginarte con una media sonrisa, bajando la mirada.
Continuaré hablando y a fuerza de imaginación casi te confesaré que la vida es de particularidades sinónimas de azar: puedes creer en el destino o puedes no creer, celebrar el libre albedrio o negarlo, decir que está escrita en cualquier parte o que somos animales destinados al mismo bucle que se repite hasta la saciedad.  Sea lo que sea, lo único que puedo afirmar es que el mañana es un desconocido para todos.

Y lo único de lo que estoy segura es que ahora estás aquí, y es suficiente para mí.