La inspiración se escapa, la vida se acaba. Lo único que queda es correr por por si así me alcanza.
viernes, 20 de mayo de 2016
Piar a media tarde.
Abrazada como estaba a mi acompañante, parecíamos dos seres en otra dimensión que sólo conocen los pájaros cuando vuelan hacia lo más alto. Si la libertad se pudiera atesorar en un frasco, ese instante estaría en uno de cristal, trasparente y lleno de brillos. Como mil diamantes líquidos y suaves. Sería un envase pequeño y precioso.
Ese frasco sería el anhelo de un aventurero en busca de la esencia de la vida, y que cuando lo encuentra, postrado en lo más alto de un altar improvisado y de madera de sándalo, se quita el sombrero y se queda asombrado ante la grandeza de algo tan puro. Y luminoso. Bonito, precioso, elegante. Humilde. Y se pregunta si él mismo es merecedor de algo tan interdimensional.
Estos momentos llenos de despreocupación son los que alimentan el alma, son los que lavan nuestra conciencia. Los que restablecen la fe en el mundo.
jueves, 19 de mayo de 2016
Promesa.
miércoles, 18 de mayo de 2016
Las caras del amor
Te he visto enamorarte más de una vez, lo he visto en tu mirada.
Lo se desde el momento en que me miraste de esa forma: ahí me contaste el secreto de tus ojos, que hablan más que observan.
He visto tu alma romperse en mil pedazos, y también la he visto llena de luz.
Así es como me hiciste cuestionarme la idea del amor: el sentido de su enrevesada existencia.
Todo eso concentrado en tu iris. En tu pupila. En tu ser.
Vi nacer la chispa, y también vi apagarse el fuego posteriormente.
Que efímero fue y cuanto aprendí, de forma intermitente.
También te mire con ojos de enamorada, devolviéndole la complicidad con una sonrisa descarada. Sin embargo, hoy te sigo mirando con amor, pero ya no es el mismo tipo, o la misma clase, o del mismo modo. Algo cambió. Tu cambiaste. Y yo, igual.
Es otro tipo de amor, tal vez los restos, o quizá sea el punto culminante: que me caiga un rayo si un te quiero mío hacia ti es mentira.
Te quiero en mi día a día, dedeo ayudarte y poder buscar en ti el consuelo cuando el día se ponga lluvioso. Te quiero para compartir una cerveza y que me cuentes que tal te va todo. Te quiero en mi vida, al igual que yo en la tuya, pero sin lazos románticos ni rosas al despertar.
Te quiero, porque fundirme en tus brazos es refugio cálido.
Te quiero, amigo.
Se que esto se sale de lo normal, que de un romance nazca la amistad, pero tu ya sabías que yo no entraba en la definición de lo común.
Y, otra vez, que me caiga un rayo si miento.
Lo intentamos, cariño, solo el cielo conoce la veracidad de estas palabras... Pero creo que el destino tenía otro plan en mente.
La amistad es como una mala hierba, puede crecer por todos lados, y sobre cualquier cosa.
domingo, 15 de mayo de 2016
La leña del fuego.
Mis labios se curvaron en una media sonrisa, que 'pena' que él no supiera que yo era el cazador esta noche.
Que 'pena' que en un movimiento ágil y rápido ya estuviera prisionero de mis piernas. Mis dedos desataban poco a poco los botones de su camisa, mientras en su mirada se observada una febril desesperación.
Reconozco que siempre he encontrado un punto excitante en esas miradas tan impacientes a la par de fogosas.
Él ahí tan sentado y acorralado, cuando se le notaba tan energético. Y yo anudando su cintura en el abrazo de mis piernas, cuando parecía más vulnerable.
Qué fácil resultó dejarle que me desnudara a cambio de sus prendas de ropa, qué fácil resulta disfrutar de algo tan carnal a pesar de no haber sentimientos de por medio.
Era tan mío, y yo era tan poco suya,... Por eso resultaba fácil, dominarle en ese sentido.