sábado, 14 de enero de 2017

Entre hogar y hogares.

Me pregunto si seré ese sueño que se atraganta en la garganta,
el primer rayo de sol que te cega,
las veces que quisiste llegar y perdiste, a merced de aguas fastas.

No te lo advertí: soy ese lugar al que llamar hogar, pero peco de ser rápida en la huída. 
¿Cuándo tu espiral y mis enredos caerán en la ilusión de la simetría de encaje? Ojalá ese momento suceda, y suceda,... en un instante que casi sea atemporal.



¿Escuchas mis gritos de socorro?
Siempre he sido una sinfonía inerme
incapaz de, culpable y torpe, protegerse.
Dime qué cruel condena el esbozo
de intentar que ese corazón latiese.

Que latiese, al compás del mío propio
por si en un instante de locura se oyera
todo mi pesar, y que con ello se absuelva
se disuelva, el pasado con todo su dolor.
Quizás cerrar alguna puerta, que nunca más vuelva.

Pero el presente se pinta de escabroso
y cada suspiro, es el aire quebrado
entre lo que pudo ser un grito ahogado
y la salvación entre sueños jocosos.
Me rindo: será lo más sensato.

He perdido la batalla, quizás la guerra.
¿A dónde van los soldados vencidos?
Si ya no saben lo que es estar vivo
rodeado de tanta muerte y negras velas,
de tener que, por no llorar, sonreír 'in vitro'.

Pero hoy amanece a ritmo de banderas blancas
de sábanas deshechas a enredos de otro hogar.

Me pregunto si este será el lugar para deshacer recuerdos 
y dejar crecer otros nuevos, sin ser tachada, sin ser barrote ni cárcel.

Me pregunto si una persona podría ser mi hogar.

martes, 10 de enero de 2017

Sucede

Cuento los segundos, en silencio, porque siempre he sido más de callar.

¿Cuando volverás?

La espera saca el poeta deshecho a tristeza al que a veces doy (mi) vida. Y te pienso en cada estrella, imaginando que quizás, por extraño que sea el azar, estés contemplando esa misma luz. Y fugazmente, ya no me siento tan lejos, y casi llego a sentir el tacto de un abrazo perdido entre recuerdos.

Te estoy añorando en cada instante que pierdo el norte, y vislumbro el brillo de tu mirada en la belleza que me rodea: en pequeñas flores blancas que se enredan en el manto verde que colma de vida este paisaje. Podría pasarme la vida buscando un trébol de cuatro hojas sólo por sentirte más cerca.

Y sonrío, por el mero echo de concebirte sobre el mismo lecho de suaves y tiernas hierbas que el mío, tumbado al sol y con los ojos cerrados: que bonito eres. Y que poco te queda para quedar preso de mis enredos, de mis caricias. Que ganas de confesarte que tu piel es lo mas cálido que mis dedos jamás tuvieron la osadía de imaginar.

Solo me queda admitir un último secreto:

Te quiero en mi vida.

lunes, 9 de enero de 2017

El pájaro en silencio.

Y de tanto preguntar me quede con las manos mas vacías de este hogar, rememorando las palabras de una escritora: ¿Puedes seguir enamorada de alguien que has dejado de querer?

Amar sinsentido
y sin querer
recuerdos traslúcidos,
imperativos,
pasados,
hirientes.

¿Cuando la luz es sólo luz, y no el ensueño que siempre prometiste?
El mar ya es sólo mar, y no todo lo que te tuve que sangrar.

Son todo murallas de sal, (y limón),
a estas cicatrices que a veces desvanecen
y otras supuran.

Y sin querer llega otro, perdido y sin rumbo, con media sonrisa de pena, media de sorpresa:
Parece que quiera curar todo el daño
para sembrar el suyo propio.

Entrar cerrando puertas y abriendo ventanas, para que pueda ver todo lo que no viviré.

Pero, por un instante se que podré volar sin alas: todo esto es mi cielo. Pero estoy deshecha a enredos,... no aguantaré mucho sin el escándalo de la caída.

Siempre fui rápida en la huída, pero a qué precio: partes de mi vida, de mi alma.

Para quedarme en silencio, sin nada, yo y mis manos que palpan la ausencia allá donde habito.

Yo y mis manos, mis manos y yo,

y la nube de algodón.

jueves, 5 de enero de 2017

Finalmente me fui.

- Una cosa tengo clara, y es que tú nunca encajaste en mi vida. Ni siquiera tuviste una oportunidad... Y aún así te dejé entrar. Suena contradictorio...

- Entonces, ¿Por qué...?

Antes de que pudieras acabar de formular la pregunta yo ya tenía la respuesta. No me culpes, es que eres demasiado predecible:

- Por mentirme a mi misma, una y otra vez, porque creí que podría engañar al destino, pensé que os podía engañar a todos.

miércoles, 4 de enero de 2017

Correspondencia

Hoy te escribí. Sí, lo hice.

Tengo ganas de verte, puse.

Pero lo dejé en el borrador.

- Soy una cobarde - admití.

Recuerdo una vez que me gritaron un te quiero y no fui capaz de desnudar mi corazón.

Recuerdo cuando al final se alejó de mi.

Hoy me atormenta el debate, tengo miedo del bucle. ¿Por qué cuesta tanto gritar lo que se siente?

Siempre les digo a mis amigos que pueden confesarse conmigo, que soy una tumba.

Ojalá supieran que literales pueden llegar a ser mis palabras, que carcel llevo a rastras.

Ojalá pudiera decirle todo lo que siento, ojalá pudiera deshacerme de estas cadenas.

Ojalá un te quiero de mis labios pudiese volar, creyendo ser libre.

jueves, 29 de diciembre de 2016

¿Dónde estás?

¿Dónde se ausenta el calor del verano,...
la furia del otoño? ¿Dónde va la nieve cuando acaba el invierno?

Dime amor, tu que has estado en las cornisas más altas, en los precipicios más desolados, dime, ¿Dónde está aquello que siempre deseé con el alma?

En cada estación parece que quede menos, que se diluya en el tiempo.

Dime amor, por qué cuando te busco te ausentas,  por qué te desvaneces sólo con pensarte.

Yo aquí, torpe y tímida, y tú tan lejos, que se desgarra el alma.

Tú, que bautizaste tus lares como nuestros, tú, que a lo físico le concediste amor, que a las palabras hizo bailar con música.

Dime amor, ¿Cuándo te volveré a ver?

martes, 20 de diciembre de 2016

Incierto y desesperado

Hace tiempo que mis pasos dibujan sendas de pérdida
sobre el lienzo blanco que refleja la noche y la vida
y un futuro rebosante de lugares de antaño.

¿Qué sería de mi?
De mi bruta y tosca vida
Si, incapaz y bloqueada,
viera en tu rostro sendas saladas de soledad... ¿Qué sería de mi?

Me miras y preguntas:

El por qué de tanto
que casi llega a asustar
y temo que rompas en llanto
y yo, ¿si no te pudiera salvar?
y yo, ¿si no te pudiera abrazar?

Abrazar tan fuerte que resultara inaccesible tu rotura.
Salvarte en el último instante, borracha de locura.
Alejar el abismo de ti, enredar tus cabellos entre mis dedos
sólo por besarte una vez más, y otra vez más,...

Me pregunto si sería suficiente.