sábado, 3 de diciembre de 2016

Fisuras

A veces siento que tenso la cuerda, y la tenso, y la tenso,... ¿Cuándo se va a romper? Esas son las bases de mis miedos: ¿Dónde me agarraré cuando ceda la maldita cuerda?

Estoy harta de sacar las alas de emergencia por intentar no estamparme contra la realidad. Porque siempre duele demasiado el motivo por el que tiro con desesperación de la palanca roja. Siempre duele, y me pregunto cuándo cederé yo y me romperé al fin. También me pregunto qué dolerá más: si el vuelo en soledad o estamparse brutalmente, a la larga.

Al fin y al cabo mi suerte maldita hace que sea siempre yo la que se rompa, y el mundo parece intacto. Y lo que más pesa es no divisar en el horizonte un rayo de esperanza. Un rayo de esperanza que no albergue la cruel duda del paso del tiempo.

Quizás por eso esté condenada a buscar algo que no existe. Quizás el tiempo sea la base estable a las dudas, y junto a estas: todo lo que consiga arraigar en ellas. Un sinfín de fisuras a la razón, al corazón,...

Hoy sigo volando alto, y el tiempo y las dudas me acompañan, infectando este cielo azul de malas hierbas, grabando en él una sola pregunta:

¿Cuándo cederá la cuerda?

¿Cuándo?

En mis ojos ya no hay vendas, ya puedo ver mi cruel condena eterna.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Nightmare

Vuelve el vacío, como una neblilla que espera la mínima fisura de la razón. La luz pierde consciencia y cae en el sueño profundo de sudores frios que habitan en el inframundo: monstruos fusionandose con la más cruel realidad. Mezcla perfecta a la locura desesperada. ¿Dónde está el lugar seguro del que tanto he oído hablar?
Miro alrededor y lo veo cambiante, con un sólo denominador común: la soledad. A veces lo veo como si estuviera en un desierto grisáceo, otras, es simplemente una oscuridad densa y pegajosa. La humedad impide que el respirar cumpla su función, y solo me ahogo, me ahogo...
Pierdo control del cuerpo, y este cae, y cae, y cae hasta estamparse entre la densidad de los malos pensamientos reinados de miedo.
¿Dónde está mi calor?

domingo, 20 de noviembre de 2016

Conexión

Ay que me muero;
Y no es de dolor, ni de anhelo.
Son tus ojos al brillar, junto a faros de destino: donde todo coexiste en un solo punto.

En la espuma de mar, dulces mentiras fugaces llacen sin vida y solo quedan las verdades, que se funden como se funde la luz al abrir tus suaves párpados... Y lo culminan todo de vida al cruzarse con tu alegría. Eres mi primavera, mi estación favorita.
No se cuantos días tiene, o cuantos le quedan, pero sí que todo puede salir bien, que el mañana aún no está escrito.
Y pinto tu inicial en un folio en blanco: así todo parece más bonito.

Despiertas en mi luces que nadie había prendido: por eso tiemblo cuando me deleito de mi suerte de estar contigo, porque el sueño de vivirlo se me hace grande.

Eres lo mejor: bonito del alma a mi.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Concreto, propio y particular.

Danzar sobre la vida al compás de la sencillez, qué más, si es eso: movimiento de cadera y a por la movida siguiente.
Por eso pienso que la vida es circular, por eso me muevo de forma concéntrica. Alrededor de qué, te preguntarás, no lo se, también sigue su propio curso mi universo particular.

Sólo pocos son capaces de ver la vida así. Quizás no sea por ignorancia, porque qué es la vida si no subjetiva en casi su totalidad. Millones de ojos, millones de formas de ver, de interpretar, de respirar. De danzar sobre los resbaladizos lienzos del tiempo. 

Guiarse por el azar concreto lo llamaría yo. Qué más. Azar concreto, propio y particular.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Maldita

El desgarro, maldito desgarro: el corazón no entiende de treguas.

Manos atadas, ojos y boca privados del sentido con vendas. ¿A qué lugar espero llegar de esta forma?

Siento mi alma atada a la tuya, y no soy capaz de ver si me estas dejando ir como un globo abandonado en una feria infantil.

Pero me observas, me besas, me mimas.

¿Qué más necesito?

Eres justo lo que buscaba, pero la distancia convierte en nulo mi buen juicio.

¿De dónde saco la fuerza para ser valiente y confiar en que todo irá bien? ¿Dónde están esos cojones que tanto necesito echarle a la vida?

Juraría que mi mente es mi peor cárcel.

Lo sé.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Actuar.

Me hablan de la vida, como si entendiesen de ella.Y están tan perdidos como yo.

He encontrado a gente por el camino que también comparte mi dolor, y de sus labios salen mis palabras: 'Nada tiene sentido'. Y es que, quizás, buscarle el sentido no merece la pena.

De vez en cuando me suelo preguntar si
existe la certeza de que realmente hay un destino, una lógica que seguir. Y casi llego a palpar cuanto masoquismo alberga esa pregunta, cuanto dolor.

¿Por qué necesitamos tantas respuestas? ¿Por qué nos preguntamos tantas cosas?

Casi prefiero no cavilar más. Me retiro, del pensamiento, y de esto a lo que llamáis vida, que no lo es.

Prefiero vivir otras cosas, otras convenciones sociales, otra cultura; que me pregunten que quiero ser de mayor y no ver esas expresiones mediocres al escuchar mi respuesta: 'Feliz, de mayor quiero ser feliz'.

Es tan sencillo como esto, lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿Es la vida un estado?

Estado de ánimo, digo, porque para mi, el lloro desacompasado entre la nostalgia y la melancolía es la muerte del alma.
De esta alma que se pregunta a qué saben los labios después de ser besados con ternura.

Pero aquí se acaban las preguntas, no pienso usar más interrogantes: hay que escribir en esa famosa hoja en blanco.

Actuar o morir.

martes, 25 de octubre de 2016

Piano en soledad.

Indecisión.

Me siento ya vulnerable, relamiento una herida que aún no se ha sufrido: yo los llamo bloqueos. Emocionales.

Los entiendes, y no eres capaz de pararlos. ¿Por qué?
¿Qué le pasa al mundo?  ¿Qué nos pasa a los humanos?

Nos da miedo. Y el medio lleva a la ira: la peor versión de nosotros mismos cobra vida.

Intento convencerme a mi misma para ser valiente, y me pesa un mundo en el pecho.

El aire se me escapa.

Fallo, y vuelvo a intentarlo.

A veces solo parece que pruebe simple suerte, y la meta parece larga: segunda cruz en el pecho. Segundo mundo al corazón.

La sinfonía acaba en un nudo, ¿cómo acabas tú?