miércoles, 14 de junio de 2017

El paso del tiempo no tiene sentido.
Vamos hacia adelante a toda marcha,
y nadie sabe ni porque ni para qué.
Que absurda es la vida.

Hoy me pinto los labios,
porque he perdido la esperanza.
Y ya no hay colores en mi vida
ni escondites, ni danzas,
ni gritos, ni penurias.
Todo se ahoga en la nada.

La nada de la que se disfrazan mis palabras, que son más de las sombras que de mis labios.
Y firman siempre con la última oración que me dejó sin aliento:

Me marcho para no volver.

Y yo pequeña y de cristal, cayendo para romper con lo que fui, lo que soy, lo que podría haber sido.

viernes, 2 de junio de 2017

Café en una mañana encapotada.

Pestañeé.
Mirando la taza y su contenido,
como esperando cualquier cosa de ella.
Permanecía quieta, humeante. Impasible a mi presencia. 

De repente, la cosa más ardiente parecía la más helada: hielo en forma de desdén.
Es curioso como el tiempo y la propia vida cambia la percepción de todo lo que nos rodea.
Como lo inanimado parece convertirse en un espejo del alma.

Casi parece que la forma en la que ves el mundo habla más por si sola que las palabras y los gestos.

Me percaté de que hacía demasiado tiempo que no sonreía de verdad.
De que ya no bailaba cuando nadie estaba en casa, que no contaba a plena voz en cada ducha.
De que la vida me pesa y sobrevivir es una misión del día a día.

Permanecí callada, pensativa. Desalentada.
Removiendo el café por si así cobraba vida y dejaba de ser un reflejo,
como si se pudiera desprenderse de todo lo anterior
al primer sorbo.

martes, 23 de mayo de 2017

Pude ser muchas cosas,
y pocas importan ya.

La vida se acorta
cuando respiras
y ya no es mi aire.

Nos separa la vida,
Nuestras idas y venidas,
Las ideas, el viento,
Uvas, almendros, y frutas.
Las flores y prados verdes.
Montañas. Ríos.
Un número exagerado de kilómetros,
que van desde tu cama a la mía.
Desde tus raíces a mi cuna.

Mi lengua se vuelve fanática de la mar,
y huye con pasos inseguros en dirección contraria.
Está más cerca la tragedia que la agonía de no llegar nunca.

Son demasiados kilómetros para lo cerca que te tengo ahora.

Y parece ser que es verdad:
el amor está lleno de ansiedad.

domingo, 12 de febrero de 2017

Ráfagas

Me hiciste polvo
Yo sola me encargué de soplar(me).
Tu juraste y perjuraste esperarme
Yo, ciega, solo seguía un anzuelo


Y ahora qué, ni yo pude salvarme.

Tu me hiciste polvo.
Yo solo supe ser ceniza,
desaprovechando ráfagas de nuevas brisas ..


Porque al volver a tus ojos,
seguía siendo una más y vencida.
''Que mas dará'', solía decir.
Si el futuro es incierto
Y tú aún tenías miedo a herir.
Pero sopla, sopla ahora, maldito cabrón, déjame morir.


Y a cada puñalada, era un poco más libre, y un poco más triste.
Cada vez costaba menos cerrar los ojos, cada vez estabas más roto.

Y en charcos pinté todo lo tóxico que fue.
Es eso lo que siempre recordaré.
No, porque no serán tus caricias, ni párpados cayendo hacia mi ombligo, recordaré el rojo del amor, derramándose por mis comisuras.

sábado, 11 de febrero de 2017

Te veo y me veo.

Toda yo se ha roto,
para escurrirse poco a poco entre las fisuras del hueco en el pecho, fisuras echas a placas tectónicas.
Ya empieza el escándalo y la barbarie del precipio de tus ojos, a los que me asomo y pido clemencia.

Quise probar así a que sabían tus silencios. Quise saber el por qué de cuando te ocultas entre tus sombras, para mecerte en ellas.
Quise tener el lujo de ver entre tus brazos el amanecer de tus suspiros quebrados,
que se echan a la espalda un pasado desconocido y no ausente de caídas al vacío

Te veo y me veo,
cuan rota estoy
Y que cerca te tengo.

Cuando empiecen los roces de placas, soy capaz de llenarlo todo de mar,
Y llenarme de angustia por si te sobrepasa y ahoga.

Que extraño la dificultad que atiende algo tan suave y frágil, algo que por ser, debería ser tenue, fluido y fácil.

Y así la dualidad vuelve a cobrar vida:
Mezclando a fuerza de pronóstico el equilibrio entre sudor y descanso.

Pero te veo y me veo, cuanto te estoy queriendo.

viernes, 27 de enero de 2017

De Jaula en Jaula

Una vez me enamoré del sencillo paso del tiempo, 
de acostarse nada mas despertar,  
fingiendo ser la reina del olvido.


Casi llego a palpar los tenues pétalos de la fortuna.


Casi llego,

a palpar

mi propio cielo.

jueves, 26 de enero de 2017

De Abril a Diciembre en un Suspiro.

Era otra mañana perdida entre el mes de Febrero. Seguía haciendo frío en su interior, en una hibernación de sentimientos que estallaron al primer rayo de luz.

Sin pensar se hizo un café mientras suspiraba, ``¿a dónde va mi vida?´´ – Y esa es la pregunta constante, de la cual nunca se escapa.

La condena – Y esa es la cárcel eterna, de la cual nunca se huye.

Arrastrando los pies seguía cavilando, ``¿hacia dónde quiero ir?´´
Pero solo era una tarde perdida entre el mes de Marzo. A fuera ya hacía sol, pero ella seguía con el corazón encapotado.

Recogió su primera flor de primavera, ``¿cómo puede ser tan fácil codiciar la belleza?´´ – Y ese es el pecado constante, del cual no nos percatamos.

Arrebatar la vida Y ese es el vicio eterno, la vida que nos falta siempre ansiada.

Dejó volar los pétalos mecidos al viento ``¿hacia dónde va la vida?´´
Pero sólo era una noche de Abril, y vio los pétalos caer marchitos. Puso la mirada en el cielo mientras compartía un poco de su soledad con la estampa de luces.

Inocentemente alzó un dedo hacia el firmamento, ``¿cuál es el secreto, universo?´´ –  Y esa es la trampa eterna, poner respuestas en impenetrables cielos.

La esperanza – Fiel aliada se vuelve traicionera.

Pisando malas hierbas seguía un sendero ``¿De qué nos sirve – la esperanza – si solo nos lleva a poner preguntas en labios sellados?´´
Pero solo era una tarde del mes de Diciembre:

Entre pregunta y pregunda se le olvidó llenarse de primavera y de sentir tras sus párpados la vida que colma los días de verano: nunca arraigó el calor en su mustio corazón,... solo hielo, solo hay hielo ya.

Y esa es la condena:
Arrebatarse la vida
sustrayéndose la esperanza.